miércoles, 10 de junio de 2009

Yo solo esperaba al tiempo.

Y parada en media cuadra con las luces amarillas que soltaban las farolas, me vi sola, con una sombra desplegada cuidadosamente de cada zapato, de la punta hasta el tacon, tan oscura como arboles en la tenebrosa oscuidad enramados unos con otros.
Camine sin prisa, a paso corto, y esperaba ver una cautiva silueta aguardando a mi llegada.
Yo solo esperaba ser un suspiro de tus ojos, de tus labios.

lunes, 11 de mayo de 2009

Poema a las Cucurachas.

Como las llama un pequeño amigo que por su estatura y diminutez debería llamar amiguito.

Somos pobres insectos que amenazados por la raza humana huimos de los atropellos, solo vernos ponemos los pelos de punta y arrancamos desgarrantes gritos del corazón.

-¿Has sabido de la muerte de nuestra comadre?
-No ¿Qué le ha pasado?
-Ha muerto de arrollamiento.

Hay de todos tipos, las muertes son diversas, son escalofriantes, son mudas, pero igual son muertes, son muy variadas.

Hay la del zapatazo, es una de las mas crueles, dadas principalmente por los niños pequeños con su zapato de baqueta, golpea parejo una vez, levanta el pie y lo deja caer otra, otra y otra vez haciendo a veces hasta inclinación del esfuerzo; es de las mas difíciles de afrontar, pues queda todo fuera de lugar, órganos por todos lados.

La muerte mas elegante es las que mas valor requieren, son matadas con la punta de la zapatilla descubierta, remolidamente, y cuando se oye el ¡cuach! Reacciona una mujer despavorida con el cuero chino.

También existen esas vanidosas cucarachas que piensan en liposucciones y les toca la gracia de morir deportivamente, son perseguidas por un tenis, se apresuran moviendo las antenas, con suerte en la corrida presurosa adelgazaran algunos miligramos, pero luego es atrapada de las patas traseras hasta el frente con la gomosa suela casi casi estallando de presión.

Son las masacres de todos los días, sin pensar en nuestras familias, en los hijos, en la comida que debemos arrimar diariamente a nuestros hogares, y tenemos que aguantarnos nuestras tristezas, cuando vemos que los asquilines se llevan en cada velorio una mas de nuestras parientes, voladoras, minúsculas, o rayadas.

miércoles, 29 de abril de 2009

El esposo de la vida, amante de la muerte!

Que pasara si mañana, antes de llegar y dejar el saco ya no estoy
Que pasara si pasado no me extrañas
Que si el mes siguiente no sabes quien soy
¡Eso! Eso no me importa
Soy capaz de engañarte
Soy capaz de verte a los ojos amordazados con lágrimas y mentirte.

Soy capaz de no amarte, de borrarte
Por que fuiste ya todo para mí
Por que ya tengo todo lo que necesito de ti
Créeme que mañana
Puedo ser ese infiel que no le derriten tus piernas.

Puedo ser el que ya no se fija en los ojos color miel
Que resguardan tus pestañas llenas de oro
No seguiré la curvatura de tu cuerpo por la acera
No veré tu pelo erguido al viento
Ni tu sonrisa de perlas en el traqueteo de la escalera

Mañana, no besare tus pómulos como mi más grande deseo
Ni pondré mi mano en tu nuca como el más preciado tesoro
No rozare mis dedos por tu cuello
Ni abrazare tu cintura al caminar.

No fijare mi corazón en tu pecho mañana y nunca mas
No cuidare tu perfecta cadera por la que cae tu delicado vestido
No morderé esa feminidad de manzana que te cargas
No buscare en tu bolsa un detalle que me hace olvídalo casi todo

Pero hay algo que no podré olvidar nunca,
Te amo vida mía
Me haces el hombre perfecto
Y entonces mentiré al verte llorar

Al ver que muerdes tus labios intensos
Para decirte que detrás de la muerte es probable que deje de amarte
Soy capaz de engañarte
Con tu amiga esa

La flaca, la blanca, la que me hace sudar al acostarme en su cama
La que me deja sin saciar la fiebre
La que me come a besos desgarrantes y pinta todo rojo
Y todo es pasión y todo es deseo

Y promete que mañana será mía para la eternidad
Que no te lo diga
Y que tal vez en un momento mi prisa de pulso cese
Y entonces sea con ella uno, uno solito.


Esa amiga pálida que tienes
Que a menudo ronda por la casa
Que ya no se si es tu mas tu amiga que enemiga
Si esa la rubia que se pasa meneando las caderas.

Hay días que me desespera su andar tan lento
Hasta que llega llena de sensualidad
Y me abraza, y te confieso que me besa
Y me tira y me lleva.

En su vientre helado todo se trasforma
Y entonces de nuevo todo es prisa
Y te digo… a veces, si pero solo algunas
Desapareces.

Por eso te digo con prisa,
En voz baja y temblorosa
Que tal vez te olvide,
Aunque se que no es posible.

Por eso apuro esta carta,
Ella me toma la mano,
Ya no soporto este deseo de ternura que da
¡Ya no lo aguanto! Me muero por estar con ella

Llego la hora de engañarte.
No me importa si mañana, si
Apenas sea mañana me olvidas
O me llenas de rencor

Por que fui contigo
Lo que no seré con ella
Por que se que lo que hubo entre nosotros
Si lo olvidas!!!. Pasado mañana estaremos juntos!