
Vengo de una mezcla de familias, que me hacen ser un poco extraña. Vestir bien, y esforzarme son las cosas que a menudo hago. Por parte de mi padre todos son muy seguros con sus desiciones, fingen querer y hasta amar a personas ajenas y cuando ya no se puede actuar mas, se alejan dejando lastimados a terceros, en palabras simples “entran difícil al corazón y a la primera estupidez salen”. Por parte de mi madre a todos se los lleva el amor, piden perdón al fallar, y las lágrimas son fiel acompañamiento de el o ella.
Yo no se como reacciona mi corazón, podría verte a los ojos y jurarte que te amo, pero en mi interior, en mi cabeza, sale una risa maniática y mi pensamiento dice: sabes que sientes un cariño, nunca lo has amado y probablemente el a ti tampoco, solo díselo “te amo” y finge.
¡Si! He fallado como todos, pero viene el perdón y las lágrimas, mientras que en mi interior prevalece un “que bien lo hago, se lo esta comiendo todo”.
Mi hipocondriaquismo viene cuando ya no se si de verdad lloro de sentimiento o lloro por conseguir la disculpa.
El chocolate hasta hoy ha sido de las mejores golosinas que he conocido, en este momento me intento aferrar a el, pero comienzo con el achaque del dolor de cabeza.
Cuando no aguanto mas la clases, en la tarde que el calor siento que me lleva con el, comienzo a sentirme mareada, el estomago párese que va a vomitar, el corazón se acelera intrépidamente que parece que se va a salir de mi, mi palidez es distinguible. Se consigue el permiso para salir de clases, una vez afuera los ánimos suben y dice adiós enfermedad.
Llego a mi casa al anochecer, apenas entro quiero salir; el rimel cae de mis pestañas y mancha de negro el contorno de mis ojos, me veo adormecida, mientras tanto mi pelo poco a poco se despeina, aun así no quiero volver a arreglarme, salgo después de todo un rato a la calle.
Platico mis clases “dificilísimas” por las que ya has pasado tú.
Ahí esta el, al principio de la relación como la familia de mi padre hay que admitirlo, nunca lo quise, digo entre mi: no se si por que eres el primero cometí el error de estar a tu lado si quererte, o si todas las relaciones empiezan del mismo modo, aun así yo, creo que es un error, por lo que no puedo amarte.
La bipolaridad comienza su función, tú y yo vamos sin hablar un poco, así que mi enojo comienza, exploto, te quito mi mano y la cruzo , pongo una cara de “no tengo nada aunque deberías saber que estoy furiosa”, se que tu eres orgulloso por lo que no preguntas si me pasa algo, hay comienza la discusión, tu ibas callado por que yo hice algo que te molesto, pero no estas dispuesto a decirme que fue, así tan fácilmente, pero como yo llevo la cabeza firme y voy repitiendo a susurros en mi mente “no hay lágrimas hoy, demuéstrale que puede perderte, que no lo quieres tanto, como abecés sientes”, eres fuerte.
Abecés la noche va bien, hay veces que empieza bien, pero hay veces que no empieza y casi puede decirse que no termina bien.
Después de todo llevo un enojo que no tiene razón alguna, y llevo un amor que no expreso ¿pero que le puedo hacer si así es mi bipolaridad?
Bueno en fin, así es la vida a su lado. Mientras que en mis familias la vida es distinta.
Por parte de mi madre soy la niña a la que regaña constantemente y todos tienen compasión, soy comedida y con un millón de virtudes, además fuerte, inteligente y muy decidida de vez en cuando.
Por parte de mi padre soy regularmente comedida, o como las demás, muy indecisa y sentimental, todas quieren tener la madre que tengo y mis virtudes se reducen pues todos en esa casa tienen más de una.
Pienso en una muerte cercana que viene por si sola como anemia, me veo al espejo, esos malditos 59 kilos me persiguen todo el tiempo, pienso: demasiado gorda para mi espejo. Tendrá que haber forma de cambiar esto, pero mi mente cambia como suele hacerlo y dice “nunca a la bulimia y anorexia”.