viernes, 26 de octubre de 2007

Dame un fuerte abrazo y un gran beso en la frente.

Ven y acércate lentamente, tómame en tus brazos, dame un beso en la frente y dime que me amas, dime que sigues a mi lado y que eres mió y de nadie mas.

Ven y acércate lentamente, quiero volver a sentir tu calor, y quiero volver a escuchar tu respiración.

Ven, y acércate lentamente, y ya sin miedo, ven y no te vallas nunca, no pienses en nada, no recuerdes tu traición, no me hagas despertar y recordar que ya no te tengo, que te saque de este mundo por que no quise compartir con nadie tu corazón.

Ven, y acércate lentamente, olvida tu muerte y quédate aquí para siempre, no me dejes sola para no llorar y enloquecer; por que nunca podré dejarte ir.

Ven, y acércate lentamente, bésame una vez mas, abrázame y llévame contigo; y no quiero irme de esta tumba sin antes decirte que talvez lo digo tarde ¡Te amo!

Poco a poco mis lágrimas se van mezclando con la lluvia, lentamente me voy desangrando, y en el trémulo palpitar de mi corazón, se va deslavando tu recuerdo.

Aun camino por las calles imaginandote.

Aun camino por las calles imaginándote, aun dibujo mis sueños contigo a mi lado.
El otro día decidí pasar por ese rincón lleno de humedad por mis lágrimas en el que todavía prevalecía el olor de nuestros recuerdos, en donde las telarañas ahora estaban empezando a formarse.
Pensaba de nuevo en tenerte, en volverte a ver, en encontrarte también perdido en los vicios desde que nuestro amor se convirtió en suave brisa que el mar arrastra y que no regresa más.
Estaba pensando en las horas de insomnio que pase cuando tú invadías mis pensamientos.
Pero al final todo se esfumo, tu te fuiste, y quede en la sombras de un desierto sin ti que eras el ardiente sol.
Hoy he pasado por tu casa y decidida a verte he entrado, no toque al timbre, lo hice con la naturalidad de antes, pero un olor a soledad infestaba tu pequeño departamento, reconocí que tenias al igual que yo manchas de tristeza en la piel y amarga soledad en el corazón, también tenias tus tontos vicios que poco a poco nos consumen.
Te vi estabas en un sillón con una cerveza derramándose sobre la alfombra, te hable pero tu no volteaste.
Tu cuerpo ebrio permanecía acostado he inmóvil en ese sillón, te tome una mano, estabas como la lluvia que resbala en los cristales, eras frió y triste. Te bese y me di cuenta de que habías muerto y yo estaba a punto de hacerlo por no estar a tu lado.
Así que quiero sentir tu veneno corre por mis venas, el veneno de tus labios, terminar de beber esa cerveza, y encontrarnos de nuevo contigo perdidos en lo absurdo y desgarrante de las drogas de una pasión que murió, de un sentimiento de amor que permanecía ya petrificado dentro de ti.
Ella despertó, dijo que se sentía horrible y se fue dejandonos solos, a buscar su belleza.

Regresare


He empacado, mi maleta lleva el último retrato tuyo.

Regresare al lugar de donde vine, iré buscando lo que no recuerdo.

Me iré lejos, quiero encontrar esa perpetua oscuridad; ahora que por la edad ya no me juzgan, ahora que piensan que son solo ideas.

Empaco con la esperaza de volverte a ver, de llegar y encontrar todo como lo deje, se que es probable que por el paso de mis hermanos por ese camino las cosas hayan cambiado un poco.

Se que llegare, ahora soy vieja y me doy cuenta de que tu podrías ser la única persona que aun se preocupe por mi.


Entonces regresare, arrancare las viejas veladoras, dejare mi maleta;
Y en ese momento ¡quiero verte!, ¡quiero que me hables!, me tomes en tus brazos y me recuerdes lo que por la edad he olvidado, que me recuerdes que llegue.

Déjame entonces entrar a tu vientre, quedarme hay, no dejes que los asilos lleguen.

Acércame ahora un poco a tu vientre, protégeme como cuando venia por primera vez.

¡Se que ahora soy vieja madre mía! Pero ¡dime que puedo volver! ¡que puedo quedarme dentro de ti!.

¡Quiero Regresar!

martes, 23 de octubre de 2007


Siempre hay un día mas para escribir un verso nuevo.

lunes, 22 de octubre de 2007

Hipocondriaquismo.


Vengo de una mezcla de familias, que me hacen ser un poco extraña. Vestir bien, y esforzarme son las cosas que a menudo hago. Por parte de mi padre todos son muy seguros con sus desiciones, fingen querer y hasta amar a personas ajenas y cuando ya no se puede actuar mas, se alejan dejando lastimados a terceros, en palabras simples “entran difícil al corazón y a la primera estupidez salen”. Por parte de mi madre a todos se los lleva el amor, piden perdón al fallar, y las lágrimas son fiel acompañamiento de el o ella.

Yo no se como reacciona mi corazón, podría verte a los ojos y jurarte que te amo, pero en mi interior, en mi cabeza, sale una risa maniática y mi pensamiento dice: sabes que sientes un cariño, nunca lo has amado y probablemente el a ti tampoco, solo díselo “te amo” y finge.

¡Si! He fallado como todos, pero viene el perdón y las lágrimas, mientras que en mi interior prevalece un “que bien lo hago, se lo esta comiendo todo”.

Mi hipocondriaquismo viene cuando ya no se si de verdad lloro de sentimiento o lloro por conseguir la disculpa.

El chocolate hasta hoy ha sido de las mejores golosinas que he conocido, en este momento me intento aferrar a el, pero comienzo con el achaque del dolor de cabeza.

Cuando no aguanto mas la clases, en la tarde que el calor siento que me lleva con el, comienzo a sentirme mareada, el estomago párese que va a vomitar, el corazón se acelera intrépidamente que parece que se va a salir de mi, mi palidez es distinguible. Se consigue el permiso para salir de clases, una vez afuera los ánimos suben y dice adiós enfermedad.

Llego a mi casa al anochecer, apenas entro quiero salir; el rimel cae de mis pestañas y mancha de negro el contorno de mis ojos, me veo adormecida, mientras tanto mi pelo poco a poco se despeina, aun así no quiero volver a arreglarme, salgo después de todo un rato a la calle.

Platico mis clases “dificilísimas” por las que ya has pasado tú.

Ahí esta el, al principio de la relación como la familia de mi padre hay que admitirlo, nunca lo quise, digo entre mi: no se si por que eres el primero cometí el error de estar a tu lado si quererte, o si todas las relaciones empiezan del mismo modo, aun así yo, creo que es un error, por lo que no puedo amarte.

La bipolaridad comienza su función, tú y yo vamos sin hablar un poco, así que mi enojo comienza, exploto, te quito mi mano y la cruzo , pongo una cara de “no tengo nada aunque deberías saber que estoy furiosa”, se que tu eres orgulloso por lo que no preguntas si me pasa algo, hay comienza la discusión, tu ibas callado por que yo hice algo que te molesto, pero no estas dispuesto a decirme que fue, así tan fácilmente, pero como yo llevo la cabeza firme y voy repitiendo a susurros en mi mente “no hay lágrimas hoy, demuéstrale que puede perderte, que no lo quieres tanto, como abecés sientes”, eres fuerte.
Abecés la noche va bien, hay veces que empieza bien, pero hay veces que no empieza y casi puede decirse que no termina bien.

Después de todo llevo un enojo que no tiene razón alguna, y llevo un amor que no expreso ¿pero que le puedo hacer si así es mi bipolaridad?

Bueno en fin, así es la vida a su lado. Mientras que en mis familias la vida es distinta.
Por parte de mi madre soy la niña a la que regaña constantemente y todos tienen compasión, soy comedida y con un millón de virtudes, además fuerte, inteligente y muy decidida de vez en cuando.

Por parte de mi padre soy regularmente comedida, o como las demás, muy indecisa y sentimental, todas quieren tener la madre que tengo y mis virtudes se reducen pues todos en esa casa tienen más de una.

Pienso en una muerte cercana que viene por si sola como anemia, me veo al espejo, esos malditos 59 kilos me persiguen todo el tiempo, pienso: demasiado gorda para mi espejo. Tendrá que haber forma de cambiar esto, pero mi mente cambia como suele hacerlo y dice “nunca a la bulimia y anorexia”.