Como las llama un pequeño amigo que por su estatura y diminutez debería llamar amiguito.
Somos pobres insectos que amenazados por la raza humana huimos de los atropellos, solo vernos ponemos los pelos de punta y arrancamos desgarrantes gritos del corazón.
-¿Has sabido de la muerte de nuestra comadre?
-No ¿Qué le ha pasado?
-Ha muerto de arrollamiento.
Hay de todos tipos, las muertes son diversas, son escalofriantes, son mudas, pero igual son muertes, son muy variadas.
Hay la del zapatazo, es una de las mas crueles, dadas principalmente por los niños pequeños con su zapato de baqueta, golpea parejo una vez, levanta el pie y lo deja caer otra, otra y otra vez haciendo a veces hasta inclinación del esfuerzo; es de las mas difíciles de afrontar, pues queda todo fuera de lugar, órganos por todos lados.
La muerte mas elegante es las que mas valor requieren, son matadas con la punta de la zapatilla descubierta, remolidamente, y cuando se oye el ¡cuach! Reacciona una mujer despavorida con el cuero chino.
También existen esas vanidosas cucarachas que piensan en liposucciones y les toca la gracia de morir deportivamente, son perseguidas por un tenis, se apresuran moviendo las antenas, con suerte en la corrida presurosa adelgazaran algunos miligramos, pero luego es atrapada de las patas traseras hasta el frente con la gomosa suela casi casi estallando de presión.
Son las masacres de todos los días, sin pensar en nuestras familias, en los hijos, en la comida que debemos arrimar diariamente a nuestros hogares, y tenemos que aguantarnos nuestras tristezas, cuando vemos que los asquilines se llevan en cada velorio una mas de nuestras parientes, voladoras, minúsculas, o rayadas.
lunes, 11 de mayo de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
El esposo de la vida, amante de la muerte!
Que pasara si mañana, antes de llegar y dejar el saco ya no estoy
Que pasara si pasado no me extrañas
Que si el mes siguiente no sabes quien soy
¡Eso! Eso no me importa
Soy capaz de engañarte
Soy capaz de verte a los ojos amordazados con lágrimas y mentirte.
Soy capaz de no amarte, de borrarte
Por que fuiste ya todo para mí
Por que ya tengo todo lo que necesito de ti
Créeme que mañana
Puedo ser ese infiel que no le derriten tus piernas.
Puedo ser el que ya no se fija en los ojos color miel
Que resguardan tus pestañas llenas de oro
No seguiré la curvatura de tu cuerpo por la acera
No veré tu pelo erguido al viento
Ni tu sonrisa de perlas en el traqueteo de la escalera
Mañana, no besare tus pómulos como mi más grande deseo
Ni pondré mi mano en tu nuca como el más preciado tesoro
No rozare mis dedos por tu cuello
Ni abrazare tu cintura al caminar.
No fijare mi corazón en tu pecho mañana y nunca mas
No cuidare tu perfecta cadera por la que cae tu delicado vestido
No morderé esa feminidad de manzana que te cargas
No buscare en tu bolsa un detalle que me hace olvídalo casi todo
Pero hay algo que no podré olvidar nunca,
Te amo vida mía
Me haces el hombre perfecto
Y entonces mentiré al verte llorar
Al ver que muerdes tus labios intensos
Para decirte que detrás de la muerte es probable que deje de amarte
Soy capaz de engañarte
Con tu amiga esa
La flaca, la blanca, la que me hace sudar al acostarme en su cama
La que me deja sin saciar la fiebre
La que me come a besos desgarrantes y pinta todo rojo
Y todo es pasión y todo es deseo
Y promete que mañana será mía para la eternidad
Que no te lo diga
Y que tal vez en un momento mi prisa de pulso cese
Y entonces sea con ella uno, uno solito.
Esa amiga pálida que tienes
Que a menudo ronda por la casa
Que ya no se si es tu mas tu amiga que enemiga
Si esa la rubia que se pasa meneando las caderas.
Hay días que me desespera su andar tan lento
Hasta que llega llena de sensualidad
Y me abraza, y te confieso que me besa
Y me tira y me lleva.
En su vientre helado todo se trasforma
Y entonces de nuevo todo es prisa
Y te digo… a veces, si pero solo algunas
Desapareces.
Por eso te digo con prisa,
En voz baja y temblorosa
Que tal vez te olvide,
Aunque se que no es posible.
Por eso apuro esta carta,
Ella me toma la mano,
Ya no soporto este deseo de ternura que da
¡Ya no lo aguanto! Me muero por estar con ella
Llego la hora de engañarte.
No me importa si mañana, si
Apenas sea mañana me olvidas
O me llenas de rencor
Por que fui contigo
Lo que no seré con ella
Por que se que lo que hubo entre nosotros
Si lo olvidas!!!. Pasado mañana estaremos juntos!
Que pasara si pasado no me extrañas
Que si el mes siguiente no sabes quien soy
¡Eso! Eso no me importa
Soy capaz de engañarte
Soy capaz de verte a los ojos amordazados con lágrimas y mentirte.
Soy capaz de no amarte, de borrarte
Por que fuiste ya todo para mí
Por que ya tengo todo lo que necesito de ti
Créeme que mañana
Puedo ser ese infiel que no le derriten tus piernas.
Puedo ser el que ya no se fija en los ojos color miel
Que resguardan tus pestañas llenas de oro
No seguiré la curvatura de tu cuerpo por la acera
No veré tu pelo erguido al viento
Ni tu sonrisa de perlas en el traqueteo de la escalera
Mañana, no besare tus pómulos como mi más grande deseo
Ni pondré mi mano en tu nuca como el más preciado tesoro
No rozare mis dedos por tu cuello
Ni abrazare tu cintura al caminar.
No fijare mi corazón en tu pecho mañana y nunca mas
No cuidare tu perfecta cadera por la que cae tu delicado vestido
No morderé esa feminidad de manzana que te cargas
No buscare en tu bolsa un detalle que me hace olvídalo casi todo
Pero hay algo que no podré olvidar nunca,
Te amo vida mía
Me haces el hombre perfecto
Y entonces mentiré al verte llorar
Al ver que muerdes tus labios intensos
Para decirte que detrás de la muerte es probable que deje de amarte
Soy capaz de engañarte
Con tu amiga esa
La flaca, la blanca, la que me hace sudar al acostarme en su cama
La que me deja sin saciar la fiebre
La que me come a besos desgarrantes y pinta todo rojo
Y todo es pasión y todo es deseo
Y promete que mañana será mía para la eternidad
Que no te lo diga
Y que tal vez en un momento mi prisa de pulso cese
Y entonces sea con ella uno, uno solito.
Esa amiga pálida que tienes
Que a menudo ronda por la casa
Que ya no se si es tu mas tu amiga que enemiga
Si esa la rubia que se pasa meneando las caderas.
Hay días que me desespera su andar tan lento
Hasta que llega llena de sensualidad
Y me abraza, y te confieso que me besa
Y me tira y me lleva.
En su vientre helado todo se trasforma
Y entonces de nuevo todo es prisa
Y te digo… a veces, si pero solo algunas
Desapareces.
Por eso te digo con prisa,
En voz baja y temblorosa
Que tal vez te olvide,
Aunque se que no es posible.
Por eso apuro esta carta,
Ella me toma la mano,
Ya no soporto este deseo de ternura que da
¡Ya no lo aguanto! Me muero por estar con ella
Llego la hora de engañarte.
No me importa si mañana, si
Apenas sea mañana me olvidas
O me llenas de rencor
Por que fui contigo
Lo que no seré con ella
Por que se que lo que hubo entre nosotros
Si lo olvidas!!!. Pasado mañana estaremos juntos!
sábado, 3 de mayo de 2008
Dime que quiero saberlo de ti.
¡Dime quien te amo mas que yo!
Dime quien te dio todo su corazon
¡Por que hoy, me ha tocado perder!
Dimelo que quiero saberlo de ti
De tu boca.
Quien te ha dado ese poder de destruir
¿Sabes que se siente perder el sueño mas grande de tu vida en un instante?
¿Quien, quien?
!Por que las cosas pasan a pautas!
Por que pasan por momentos, por que pasan por el alma
Y se olvida el corazon.
Ven, dime que se siente destruir,
Se que tal vez amarte tanto no ha bastado para ti.
Por que duele mas lo que los ojos humanos no logran ver.
Duele mas puedo jurarlo.
Dime quien te dio todo su corazon
¡Por que hoy, me ha tocado perder!
Dimelo que quiero saberlo de ti
De tu boca.
Quien te ha dado ese poder de destruir
¿Sabes que se siente perder el sueño mas grande de tu vida en un instante?
¿Quien, quien?
!Por que las cosas pasan a pautas!
Por que pasan por momentos, por que pasan por el alma
Y se olvida el corazon.
Ven, dime que se siente destruir,
Se que tal vez amarte tanto no ha bastado para ti.
Por que duele mas lo que los ojos humanos no logran ver.
Duele mas puedo jurarlo.
lunes, 28 de abril de 2008
Cuantas cosas se puede comer el olvido?
Dejame sin ver el retorno, ve siguiendo los pasos que no te lleven hacia mi, alejate de mi vera, dejame llorar, formar otra luna si mar, y ya sin remedio alguno ven, entierra a puñados mi corazon, y cuando quieras recordarme solo cierra los ojos, imagina la lluvia, intenta besarme, y si vez que no llego grita mi nombre, y si no vez mi cuerpo busca en las rocas, mira el ayer, fija tu vista en la arena y encuentra las huellas que dejaste en mi inmborrablemente.
martes, 1 de abril de 2008
Cuando el gran reloj dorado cese.
Si algun dia llego a volver a pensar en esa fria muerte que acaricia la espalda como cubos de hielo resvalando suavemente, si algun dia escenifico la despedida de la vida, la ida hacia lo proximo queriendo ver el futuro aun mas cercano, entonces preguntare que rencor me guardara el espiritu por haber abandonado la jornada antes de tiempo.
Pero antes de que llegue ese momento... aferrame... No me dejes caminar antes de tiempo.
Pero antes de que llegue ese momento... aferrame... No me dejes caminar antes de tiempo.
History...
Hace tiempo que empecé a compartir mi vida con una mujercita, solía verla diario en las noches, salíamos a dar un vuelta, reíamos un poco, jugueteamos, alguna vez peleamos, la cargue en mi espalda, me mordió una mano.
Hacíamos lo típico de cualquier persona enamorada.
Después ella estaba tan enamorada de mi como yo de ella, era la mejor pasión que habíamos tenido los dos hay que admitirlo.
Llego el día en que me marche por los estudios, ella mi hablaba de un futuro profesionista, yo solo veía pasar las palabras como cadenitas una tras otra, ella no sentía el dolor que yo tenia de marcharme lejos, o eso creía hasta que me confeso que no podía seguir dándome ánimos, que no podía seguir fingiendo que era feliz sabiendo que me marcharía lejos.
El día llego, nos despedimos, fue un trágico cambio, a la semana todavía me sentía solo, lejos del mundo que era mió. Me dolía el corazón, el alma pesaba demasiado.
Esperaba ese fin de semana que me devolvería su rostro, al fin había llegado, era temprano aun, y ella con su frió y el cabello despeinado esperaba con una sonrisa el ultimo mensaje para correr y verme, para regresarle la felicidad a sus nublados días.
Estuvimos juntos todo el tiempo que nos fue posible, pues sus padres no la dejaban pasar todo el día conmigo.
El día que me marche nuestros llantos regresaron.
Pasaron los días hasta que me acople con mis nueva escuela, diferentes compañeros, con la peripecia de una nueva vida lejos de casa, ya no recordaba las palabras que me dijo de “no puedo seguir fingiendo que me hace feliz que te vayas a estudiar lejos”, poco a poco deje lo cabizbajo hasta que mi frente veía el sol de nuevo.
Le extrañaba de todas formas, pero ya no en la misma medida, salía de la escuela a la casa, de la casa al trabajo, y aunque rara vez se me veía en algún sitio donde pudiera divertirme, su ausencia se iba aminorando cada vez.
No recuerdo cuanto tiempo pasó, tuvimos algunos problemas, y aunque me sucedió lo que todos les suele pasar, reflexione sobre todo el tiempo que perdimos, cuando podríamos haber hecho de cada momento muerto uno más agradable.
Regrese de nuevo, la conversación que tuvimos por el teléfono era entrecortada, sus sollozos silenciosos que apenas se notaba que estaba tirando algunas lagrimas, ese ruidito del teléfono al recibir demasiado aire de la persona, o cuando este esta demasiado pegado a la boca; no dejaban que las frases fueran entendibles, esta vez ella tenia cierto enojo, una apatía dramática, pocas lagrimas, pero reflejaban un dolor inmenso.
Para ser sincero fue demasiado brusca, tenía una voz severa, un odio terrible.
Algo quizás de nervios, de temor, en el fondo yo sabia que estaba triste, pero los otros sentimientos provocaban un caos de confusión.
Nos vimos esa noche, llegue a su casa, salio, no recuerdo su ropa, tenia el pelo suelto, un pelo bruno, profuso, rizado tal vez sin mucho cuidado.
Bajo sus ojos aun cristalizados había unas ojeras más marcadas que las que común mente veía en su cara, no eran de un simple desvelo. Tenia todavía un poco roja la nariz, aparentaba tener puesta una sonrisa una alegría, pero sus manos eran frías, se sentían como hielos penetrares que venían desde su fondo.
Me abrazaba con el interior, era el mas puro abrazo que me había dado, esta vez solo beso mi mejilla, y volvió rápidamente su cabeza dejándola reposar sobre mi hombro.
Se comía sus sollozos a puños, su espalda trepidaba mientras mojaba mi camisa.
La sujete de los hombros, la quite de mi cuerpo, aun no se si fui muy tosco, solo se que la separe de mi y pregunte ¿que te pasa? Hubo una pausa de lágrimas, sus ojos se llenaron de fuego intentado simular la tristeza, me miro tan fuertemente que casi rendía mi mirada, pero no lo hice.
Sostuve mi palabra y no le consolé más.
-No pasa nada- respondió
-se que hay algo ¿Por qué llorabas?
-no lo se.
-dímelo.
Por un momento me invadió el silencio, en el vació se oyó su voz decir:
-¿podemos hablar?
- como me hubiera gustado decir no, o mínimo ignorarla, pues después de tantos días sin verla iba a salir con sus desatinados problemas.
Pregunto por segunda vez volviéndome de mi imaginación:
-¿podemos hablar?
-si, dime que sucede.
Me dijo tantas cosas que me confundían, eran dichas en un tono tan bucólico que no me interesaba demasiado escucharla, pero de vez en cuando subía la voz como para que volviera a ponerle atención y de nuevo la miraba.
Tenia un rostro tan distinto que en momentos me parecía ajena a la persona que deje de amar pero que aun quería de una forma exorbitante.
Le miraba esa palidez, hasta que con una voz de llanto contenido me explico lo que sentía, era ese temor que alguna vez sentimos a perder a la persona que queremos, pero lo de ella era diferente, tenia una ideología única.
Daba con certeza a cada punto que mencionaba, y aunque frecuentaba ser extraño llevaba algo de razón.
Me dijo:
-Sabes es injusto por que no hay otra manera de llamarlo, esto que nos pasa, vienes pocas veces y siempre tenemos alguna discusión o algo que reclamarnos. Eso es lo que mas me cansa, y hay tanta gente que diera todo por ver la situación como a mi se me ha permitido verla. Yo comenzare a llevármela mal en esta relación y tendremos disputas por todo. Después vas a comenzar a pensar que que caso tiene venir a eso, y empezaras de nuevo a ver la existencia desde otro punto, seguro habrá mas personas con las que aparte de compartir mas tiempo aminores las peleas. Y así la dulce sonrisa de una nueva joven te robara la mirada, el sentimiento, hasta mi recuerdo. Y yo sufriré por no cambiar.
Yo permanecía mudo ante esas palabras. Mis labios no hacían repercusión alguna para negar lo que decía y ella seguía hablando de sus miedos, hasta decir de nuevo lo que me hacia permanecer silente.
-Y sabes que es lo peor, que se que si sigo con esta actitud te voy a perder pero no puedo detenerme.
Detuve esas in palabras mías, y proteste:
-tu puedes detenerte
-no puedo hacerlo
-¿explícame por que no?- y ella comenzó de nuevo con esas palabras que revuelven tanto que abecés pienso que no llegan a ningún lado hasta que topan con su verdad con lo que quería decirme.
Con palabras menos impulsivas comenzó a explicarme.- sabes antes de que te fueras a estudiar yo pensé en la posibilidad de lo nuestro, y la única salida disponible era hacerte feliz, ¿pero como si estamos lejos?, entonces había otra que apuntaba diciendo “déjalo ser” pero dejarte ser, era deja que busques la felicidad en otra persona. Estaba tan contenta de saber que podrías poner una sonrisa aun estando lejos, así que decidí seguir la indicación. Si tapaba los recuerdos con líos y problemas, entonces tú verías a alguien mas brillar dentro de ti, y así estaba cumpliendo con la segunda alternativa. Pero algo fallo, pues los problemas vinieron solos, y lo que mas trabajo me cuesta es ver que no tome en cuenta este amor que yo siento hacia ti.
Pero decidí crear una teoría con 2 temas, el del subconsciente activo solo, y el de la programación al subconsciente concientemente, en este programe esa búsqueda de tu felicidad, y por más que intentara borrarlo el subconsciente activo solo, lo había guardado y cuando tú te fueras lejos comenzaría el plan.
Llegado el plazo mi programación del subconsciente conciente empezó a decirme: sabes lo que estas haciendo ¿verdad? Si sigues así lo vas a perder para verlo después con alguien más. Entonces hacían interferencia en la señal los sentimientos y me decían así lo vas a dejar de ver como si nada. Pero el subconsciente activo solo como su nombre lo dice funciona por si mismo, no podía retroceder la acción de dejarte. Y aunque no quiero perderte, los mecanismos siguen así.
Sus palabras volvían a precipitarse, veía como su mente daba vueltas, el pensamiento volaba, ella comenzaba a desprender mucho calor, su piel brillaba, poco a poco se enredaba en sus palabras hasta que eran in entendibles, empezó a sudar, su frente se manchaba.
Paso cerca su madre, vi que hecho un vistazo a la situación y volvió a meterse a su casa. De pronto 3 hombres vestidos de blanco la agarraron y ataron a una camilla, sus ojos se bordeaban de color amarillento, su sudor empapaba la ropa que tenia puesta.
Su madre me refugio en ella, me beso la cabeza, y minutos después salimos en el coche al hospital.
La observe detenidamente un vez más, su cara era casi blanca, resaltada por un pelo mojado y unas remarcadas ojeras. Ella seguía hablando, al comunicarse con su cerebro en voz alta le pedía que la dejara quererme.
Vi a su madre pasar de nuevo, corrí hacia ella, le jale del brazo y le dije: señora ella tiene razón, lo que dice es verdad, su madre apenas y puso una sonrisa, me dijo: esas teorías se las ha explicado a tanta gente. Y se volteo para seguir sus pasos.
Mire una vez más a esa niña que tantas veces había robado algún sueño. Iba en la camilla impulsada por doctores, su mano débil apuntaba hacia mí, mientras que su figura se perdía en el pasillo. Solo sentía el rose de otras camillas y el susurro perdido de todos los doctores, mientras que en el fondo, con lámparas blancas y yo inmóvil veía como se la llevaban.
Hacíamos lo típico de cualquier persona enamorada.
Después ella estaba tan enamorada de mi como yo de ella, era la mejor pasión que habíamos tenido los dos hay que admitirlo.
Llego el día en que me marche por los estudios, ella mi hablaba de un futuro profesionista, yo solo veía pasar las palabras como cadenitas una tras otra, ella no sentía el dolor que yo tenia de marcharme lejos, o eso creía hasta que me confeso que no podía seguir dándome ánimos, que no podía seguir fingiendo que era feliz sabiendo que me marcharía lejos.
El día llego, nos despedimos, fue un trágico cambio, a la semana todavía me sentía solo, lejos del mundo que era mió. Me dolía el corazón, el alma pesaba demasiado.
Esperaba ese fin de semana que me devolvería su rostro, al fin había llegado, era temprano aun, y ella con su frió y el cabello despeinado esperaba con una sonrisa el ultimo mensaje para correr y verme, para regresarle la felicidad a sus nublados días.
Estuvimos juntos todo el tiempo que nos fue posible, pues sus padres no la dejaban pasar todo el día conmigo.
El día que me marche nuestros llantos regresaron.
Pasaron los días hasta que me acople con mis nueva escuela, diferentes compañeros, con la peripecia de una nueva vida lejos de casa, ya no recordaba las palabras que me dijo de “no puedo seguir fingiendo que me hace feliz que te vayas a estudiar lejos”, poco a poco deje lo cabizbajo hasta que mi frente veía el sol de nuevo.
Le extrañaba de todas formas, pero ya no en la misma medida, salía de la escuela a la casa, de la casa al trabajo, y aunque rara vez se me veía en algún sitio donde pudiera divertirme, su ausencia se iba aminorando cada vez.
No recuerdo cuanto tiempo pasó, tuvimos algunos problemas, y aunque me sucedió lo que todos les suele pasar, reflexione sobre todo el tiempo que perdimos, cuando podríamos haber hecho de cada momento muerto uno más agradable.
Regrese de nuevo, la conversación que tuvimos por el teléfono era entrecortada, sus sollozos silenciosos que apenas se notaba que estaba tirando algunas lagrimas, ese ruidito del teléfono al recibir demasiado aire de la persona, o cuando este esta demasiado pegado a la boca; no dejaban que las frases fueran entendibles, esta vez ella tenia cierto enojo, una apatía dramática, pocas lagrimas, pero reflejaban un dolor inmenso.
Para ser sincero fue demasiado brusca, tenía una voz severa, un odio terrible.
Algo quizás de nervios, de temor, en el fondo yo sabia que estaba triste, pero los otros sentimientos provocaban un caos de confusión.
Nos vimos esa noche, llegue a su casa, salio, no recuerdo su ropa, tenia el pelo suelto, un pelo bruno, profuso, rizado tal vez sin mucho cuidado.
Bajo sus ojos aun cristalizados había unas ojeras más marcadas que las que común mente veía en su cara, no eran de un simple desvelo. Tenia todavía un poco roja la nariz, aparentaba tener puesta una sonrisa una alegría, pero sus manos eran frías, se sentían como hielos penetrares que venían desde su fondo.
Me abrazaba con el interior, era el mas puro abrazo que me había dado, esta vez solo beso mi mejilla, y volvió rápidamente su cabeza dejándola reposar sobre mi hombro.
Se comía sus sollozos a puños, su espalda trepidaba mientras mojaba mi camisa.
La sujete de los hombros, la quite de mi cuerpo, aun no se si fui muy tosco, solo se que la separe de mi y pregunte ¿que te pasa? Hubo una pausa de lágrimas, sus ojos se llenaron de fuego intentado simular la tristeza, me miro tan fuertemente que casi rendía mi mirada, pero no lo hice.
Sostuve mi palabra y no le consolé más.
-No pasa nada- respondió
-se que hay algo ¿Por qué llorabas?
-no lo se.
-dímelo.
Por un momento me invadió el silencio, en el vació se oyó su voz decir:
-¿podemos hablar?
- como me hubiera gustado decir no, o mínimo ignorarla, pues después de tantos días sin verla iba a salir con sus desatinados problemas.
Pregunto por segunda vez volviéndome de mi imaginación:
-¿podemos hablar?
-si, dime que sucede.
Me dijo tantas cosas que me confundían, eran dichas en un tono tan bucólico que no me interesaba demasiado escucharla, pero de vez en cuando subía la voz como para que volviera a ponerle atención y de nuevo la miraba.
Tenia un rostro tan distinto que en momentos me parecía ajena a la persona que deje de amar pero que aun quería de una forma exorbitante.
Le miraba esa palidez, hasta que con una voz de llanto contenido me explico lo que sentía, era ese temor que alguna vez sentimos a perder a la persona que queremos, pero lo de ella era diferente, tenia una ideología única.
Daba con certeza a cada punto que mencionaba, y aunque frecuentaba ser extraño llevaba algo de razón.
Me dijo:
-Sabes es injusto por que no hay otra manera de llamarlo, esto que nos pasa, vienes pocas veces y siempre tenemos alguna discusión o algo que reclamarnos. Eso es lo que mas me cansa, y hay tanta gente que diera todo por ver la situación como a mi se me ha permitido verla. Yo comenzare a llevármela mal en esta relación y tendremos disputas por todo. Después vas a comenzar a pensar que que caso tiene venir a eso, y empezaras de nuevo a ver la existencia desde otro punto, seguro habrá mas personas con las que aparte de compartir mas tiempo aminores las peleas. Y así la dulce sonrisa de una nueva joven te robara la mirada, el sentimiento, hasta mi recuerdo. Y yo sufriré por no cambiar.
Yo permanecía mudo ante esas palabras. Mis labios no hacían repercusión alguna para negar lo que decía y ella seguía hablando de sus miedos, hasta decir de nuevo lo que me hacia permanecer silente.
-Y sabes que es lo peor, que se que si sigo con esta actitud te voy a perder pero no puedo detenerme.
Detuve esas in palabras mías, y proteste:
-tu puedes detenerte
-no puedo hacerlo
-¿explícame por que no?- y ella comenzó de nuevo con esas palabras que revuelven tanto que abecés pienso que no llegan a ningún lado hasta que topan con su verdad con lo que quería decirme.
Con palabras menos impulsivas comenzó a explicarme.- sabes antes de que te fueras a estudiar yo pensé en la posibilidad de lo nuestro, y la única salida disponible era hacerte feliz, ¿pero como si estamos lejos?, entonces había otra que apuntaba diciendo “déjalo ser” pero dejarte ser, era deja que busques la felicidad en otra persona. Estaba tan contenta de saber que podrías poner una sonrisa aun estando lejos, así que decidí seguir la indicación. Si tapaba los recuerdos con líos y problemas, entonces tú verías a alguien mas brillar dentro de ti, y así estaba cumpliendo con la segunda alternativa. Pero algo fallo, pues los problemas vinieron solos, y lo que mas trabajo me cuesta es ver que no tome en cuenta este amor que yo siento hacia ti.
Pero decidí crear una teoría con 2 temas, el del subconsciente activo solo, y el de la programación al subconsciente concientemente, en este programe esa búsqueda de tu felicidad, y por más que intentara borrarlo el subconsciente activo solo, lo había guardado y cuando tú te fueras lejos comenzaría el plan.
Llegado el plazo mi programación del subconsciente conciente empezó a decirme: sabes lo que estas haciendo ¿verdad? Si sigues así lo vas a perder para verlo después con alguien más. Entonces hacían interferencia en la señal los sentimientos y me decían así lo vas a dejar de ver como si nada. Pero el subconsciente activo solo como su nombre lo dice funciona por si mismo, no podía retroceder la acción de dejarte. Y aunque no quiero perderte, los mecanismos siguen así.
Sus palabras volvían a precipitarse, veía como su mente daba vueltas, el pensamiento volaba, ella comenzaba a desprender mucho calor, su piel brillaba, poco a poco se enredaba en sus palabras hasta que eran in entendibles, empezó a sudar, su frente se manchaba.
Paso cerca su madre, vi que hecho un vistazo a la situación y volvió a meterse a su casa. De pronto 3 hombres vestidos de blanco la agarraron y ataron a una camilla, sus ojos se bordeaban de color amarillento, su sudor empapaba la ropa que tenia puesta.
Su madre me refugio en ella, me beso la cabeza, y minutos después salimos en el coche al hospital.
La observe detenidamente un vez más, su cara era casi blanca, resaltada por un pelo mojado y unas remarcadas ojeras. Ella seguía hablando, al comunicarse con su cerebro en voz alta le pedía que la dejara quererme.
Vi a su madre pasar de nuevo, corrí hacia ella, le jale del brazo y le dije: señora ella tiene razón, lo que dice es verdad, su madre apenas y puso una sonrisa, me dijo: esas teorías se las ha explicado a tanta gente. Y se volteo para seguir sus pasos.
Mire una vez más a esa niña que tantas veces había robado algún sueño. Iba en la camilla impulsada por doctores, su mano débil apuntaba hacia mí, mientras que su figura se perdía en el pasillo. Solo sentía el rose de otras camillas y el susurro perdido de todos los doctores, mientras que en el fondo, con lámparas blancas y yo inmóvil veía como se la llevaban.
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