Como el antiguo dicho que decía mi abuelo.
“Para que el limón pinte de verde, tiene que teñir morado
Y para que el amor dure debe ser disimulado”.
Y bueno, creo que tiene razón, y aunque nos levantamos con el pie derecho
El día sigue y el izquierdo toca el piso.
Así sucedió conmigo.
Tuve tanto tiempo de libertad que lo odie, quería sentir a alguien cerca, tener algo más que un amigo.
Fue la desesperación un largo trayecto que me condujo a encontrar lo que en mi camino buscaba. Lo admito, fue tal vez el mejor error de mi vida.
Te encontré, me encontraste, ambos nos perdimos en la nada
En el polvo de un amor que no existió
Podría decir que la fue la fuerza de gravedad se encargo de unirnos.
A tiempo después nos vimos enamorados
Enamorados de un amor de costumbre y nada más;
Un cariño creció entre los dos, igual a una planta nacida en la humedad.
No quiero volver a cometer el mismo error, pues detrás de esta semilla descubrí
Que no todo el tiempo fuiste sincero
Que no nos amamos de principio, que hubo engaños que perforan, que desentierran.
Así es como llego el día de hoy, no se si me levante con el pie izquierdo o después de todo toco el piso.
Nos vimos juntos, reflejados en espejo de la gente.
Pero ellos no ven los sentimientos que ocultamos.
El día pasó con nosotros y el tiempo en lo ya convertido en árbol.
Y es por eso que ya no se como dejar de escribir mi historia de cientos de formas distintas.
Hoy podaron el árbol, y tu amor se fue igual que la rama que mi pie atropella esta tarde de ardiente y desgastante sol con olor a café.
domingo, 16 de diciembre de 2007
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